La población está expuesta a los riesgos del benceno cancerígeno y no sólo por la calle. La investigación científica ha demostrado que, entre todos los materiales para las paredes y los pisos interiores, la cerámica técnica es la lo más menos posible contaminación propensa.
En respaldo de estos descubrimientos, proponemos la teoría que la contaminación doméstica esté causada por la infiltración de benceno del exterior al interior de las casas, como demuestran las respectivas tendencias estacionales (datos no ilustrados). El nivel de contaminación interno es generalmente más alto que el de contaminación exterior, probablemente debido al desequilibrio entre el flujo de agentes contaminantes provenientes del exterior y su eliminación del interior hacia el exterior. En otras palabras, nuestras propias casas pueden funcionar como elemento de atracción de la contaminación, debido a las superficies absorbentes presentes en paredes, suelos y muebles. Esta hipótesis está avalada por un nivel inferior de contaminación interna en las ciudades del sur de Europa: en las poblaciones del norte del continente abundan más las moquetas, el linóleo y las superficies de madera, mientras que en las del sur es más común encontrar superficies de baldosas, mármol y paredes sin revestimientos. Urban benzene and population exposure, Fondazione Salvatore Maugeri-IRCCS, Padova, Italy, 2000)